El futuro gobierno

Los socialistas ya tienen experiencia de lo que supone gobernar en coalición con la formación que lidera Xabier Arzalluz. El PSOE adelantó que está dispuesto a dialogar con Juan José Ibarretxe, aunque también indicó que en la actualidad no se dan las circunstancias idóneas para pactar con los nacionalistas.

Otra de las posibilidades que tiene el PNV es gobernar en minoría, ya que es la fuerza que ha obtenido mayor número de votos, con bastante diferencia sobre la segunda, y es también la que tiene mayor número de escaños.

La suma de PNV y EH daría un resultado de 40 escaños, dos más de los necesarios para gobernar con mayoría absoluta. Esta solución, en principio factible, tendría a la larga numerosas consecuencias políticas, ya que Ibarretxe se ha comprometido, por activa y por pasiva, a no gobernar con los votos de la coalición radical.

La palabra diálogo fue la más repetida de la noche electoral. La sociedad vasca, con su voto, ha vuelto a mostrar su complejidad política y su pluralidad. Ahora son, por tanto, los políticos los que tienen que ponerse a trabajar. Le corresponde al PNV llevar la iniciativa, pero no deben olvidar los nacionalistas que lo que han recibido de los ciudadanos no es un cheque en blanco y que tendrán que tener en cuenta el mandato de la sociedad.

Si los partidos vascos siguen rechazando el diálogo, la situación política será bastante complicada y ninguna comunidad moderna puede permitirse otros dos años más de inestabilidad ni estar llamando a los ciudadanos a las urnas todos los años. Por tanto, parece que a la larga la solución más fructífera para todos sería la de un gobierno de concertación que, basándose en el diálogo, cuente con las distintas posturas que se ven representadas en la Cámara de Vitoria.