4 años más de Bush fortalecido

La nación y el mundo se despertaron el miércoles sin saber quién era presidente, pero a medida que pasaban las horas, el estado de Ohio, fundamental para decantar al ganador, se inclinaba hacia Bush.

Poco antes del mediodía, Kerry telefoneó a Bush y lo felicitó por la victoria. Los asesores de ambos políticos dijeron que la prioridad de estos era la de sanar a la nación tras una enconada campaña.

Su rival John F. Kerry aceptó la derrota en un gesto de alta caballerosidad. Al reconocer el triunfo de Bush, el senador demócrata terminaba con la incertidumbre que se había instalado desde las primeras horas del día: los resultados marcaban un virtual empate y faltaba contar los votos de los estados de Ohio, Nuevo México y Iowa. Una tarea que prometía consumir por lo menos once días más.

El triunfador le devolvió el gesto, olvidó los filosos dardos que se lanzaron durante la campaña, y calificó a su contrincante de rival “fuerte y honorable” y a su retirada como “elegante”.

El Presidente Bush ya reelecto aseguró que aprovechará la oportunidad que le brinda esta elección “un triunfo histórico” para transitar hacia un camino de reconciliación. “Una nueva gestión es una nueva oportunidad”, reveló ante los republicanos que lo escuchaban en silencio, en un discurso televisado en directo a todo el país y repetido en millones de pantallas en el mundo.

El presidente pareció reconocer que, a pesar de una victoria holgada “su candidatura logró el mayor número de votos en la historia del país”, su primer mandato en la Casa Blanca si hay algo que dejó fue una gran polarización política del país en torno a su persona, por lo que pidió “un amplio apoyo”.

“Tenemos un país, una Constitución y un futuro que nos mantienen unidos, y cuando nos unimos y trabajamos juntos, no hay límites a la grandeza de EE.UU.”

No se olvidó de mencionar el tema que le aseguró su triunfo según las encuestas poselectorales. Frente a un auditorio que no dejó ni por un segundo de agitar las banderas rojas, blancas y azules, Bush destacó que su gobierno seguirá luchando contra el terrorismo. Además, insistió en que sostendrá a las “democracias incipientes de Irak y Afganistán… para que nuestros soldados vuelvan a casa con el honor que se han ganado”. También aseguró que no olvidará en la política nacional “los valores de familia y fe” religiosa, el otro caballito de batalla que le reaseguró sus cuatro años más como inquilino en la Casa Blanca.

Aunque aún quedan algunas decenas de miles de votos por contar en el estado de Iowa “cuyos votos electorales aún no fueron asignados a ningún candidato”, Bush pudo celebrar. Para esto, además del “elegante” reconocimiento de Kerry, contaba con que con el 99% de las urnas relevadas, aventajaba a Kerry en tres millones y medio de votos populares (votos de cada ciudadano).

Pero Bush no dejaba de sonreír: se había convertido en el presidente número doce que logró quedarse por dos períodos seguido en el despacho asignado para el hombre más poderoso del mundo. Y con una mayoría en el Congreso que le permitirá seguir adelante con su agenda conservadora. Obtuvo cinco bancas más en la Cámara de Senadores y una igual cantidad en la de Representantes, que puede crecer a seis porque hay una en disputa. Pero además entre los caídos en la batalla legislativa, los republicanos se alzaron con una victoria: no fue reelegido Tom Daschle, el jefe del bloque demócrata en el Senado y un vitalicio con 18 años de función en el mismo escritorio, pero que ahora deberá buscar empleo. También los republicanos colocaron en las cómodas bancas de la Cámara alta a dos representantes latinos.

Es claro que, a diferencia de lo que ocurrió en los comicios de 2000, en esta ocasión Bush salió reforzado y fortalecido de las elecciones. Y fue gracias al apoyo del voto popular.

Al haber asegurado un segundo mandato, Bush podrá dirigir la guerra en Irak e impulsar sus políticas internas de mantener valores morales conservadores, además de proseguir con la reducción de impuestos. Asimismo, probablemente tendrá que designar uno o dos jueces de una Corte Suprema cuyos miembros han envejecido.

Su tarea será más fácil luego de que su partido obtuviera abrumadoras victorias en el Congreso. El partido aumentó cuatro escaños en el Senado y lleva ventaja en la contienda por un quinto, mientras que en la Cámara de Representantes se hizo por lo menos con dos escaños más.

El vicepresidente Dick Cheney señaló que el pueblo se había pronunciado a favor de las políticas del presidente, quien agregó que empleará todos los recursos necesarios para derrotar el terrorismo.

Bush esbozó apenas los lineamientos más escuetos de un plan para su segundo periodo, al señalar que reformará una “ley impositiva anticuada” y el seguro social, y sustentará los “valores más profundos de la familia y la fe”.

La aparición de ambos candidatos ante las cámaras de televisión marcó el fin de la campaña, que se centró principalmente en la guerra antiterrorista, la economía y los valores morales de los estadounidenses.

Ohio le concedió 20 votos electorales a Bush, que lo colocaron con 274. El ganador necesita de 270. Kerry quedó con 252, aunque entrada la tarde del miércoles aún no se había determinado el ganador en los estados de Iowa (7 votos) y Nueva Mexico (5 votos).

En el voto popular, Bush obtuvo el 51%, por 48% de Kerry, con una ventaja de más de 3 millones de votos.

Kerry seguirá ocupando su banca por el estado de Massachusetts en un senado en el que los demócratas han quedado sumamente debilitados. La opción vicepresidencial de Kerry, John Edwards, que renunció a su banca por Carolina del Norte, ya suena como posible candidato para el 2008, junto a Hillary R. Clinton, por el Partido Demócrata.

Con el fin de las elecciones, Estados Unidos avanza un poco más hacia la derecha, mientras que el Partido Demócrata sufre un traspiés que lo abocará a encontrar un nuevo líder que lo encamine nuevamente hacia la Casa Blanca.

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